Más allá del miedo: Conociendo a las Serpientes

En el mundo se tienen registradas aproximadamente 3 701 especies de serpientes, de las cuales, México alberga 393, siendo 210 endémicas, es decir, solo se hayan en nuestro país y en ningún otro lado. Esta biodiversidad se encuentra principalmente distribuida en los estados de Oaxaca, Veracruz y Chiapas. Pese a que las culturas mesoamericanas valoraban y veneraban a las serpientes, ocupando un lugar importante en su cosmovisión, actualmente existe mucho miedo y repudio hacia ellas a causa del desconocimiento y la desinformación.

Serpientes: víctimas de mitos, clave del equilibrio ecológico

Se estima que a nivel mundial solo la mitad de las mordeduras de serpiente provocan envenenamiento y solo el 5% termina en defunción (White et al., 2003). Datos del Instituto Mexicano del seguro Social (IMSS) indican que en promedio ocurren 524 accidentes ofídicos (personas mordidas por serpientes) al año, de los cuales solo 0.8 % termina en fatalidad (Tay et al., 2002).

La serpiente que causa más accidentes en México es la Bothrops asper, conocida como sorda, nauyaca, cuatro narices o barba amarilla, siendo Quintana Roo, Oaxaca y Veracruz los estados con mayor incidencia (Zertuche, 1981; Frayre-Torres et al., 2006).

Sin embargo, estos problemas ocurren por la destrucción e invasión de su hábitat por parte del humano, ya que esta especie evolucionó para camuflarse a la perfección entre la hojarasca, las personas no se percatan de su presencia hasta que ya la tienen demasiado cerca y terminan pisándola, lo que provoca la reacción defensiva de las serpientes, la cual es morder, no obstante, la producción de veneno demanda un alto consumo de energía para el organismo de la serpiente (McCue, 2006; Morgenstern y King, 2013), por lo que el principal uso de su veneno es la obtención de alimento, usarlo para la defensa es una última opción.

Los mitos e invenciones también abonan a esta problemática, en el argot popular existe la creencia en que las serpientes se alimenta de leche materna succionándola de los pechos de las mujeres lactantes mientras colocan la punta de su cola en la boca del bebé a manera de chupón para que este no se despierte. Incluso hay historias de serpientes bebiendo de las ubres de las vacas, no obstante, es imposible que esto ocurra en la realidad, ya que las serpientes no son mamíferos, no tienen la necesidad de consumir leche ni la capacidad de digerir la lactosa, así como tampoco cuentan con labios que les permitan succionar de las glándulas mamarias.

Entre los servicios ecosistémicos aportados por los reptiles, los más investigados han sido el control biológico de plagas. Todos los seres vivos desempeñan un papel, ya sea directo o indirecto, en el funcionamiento de los ecosistemas, brindando múltiples beneficios que mejoran el bienestar humano.

Las serpientes, en particular, cumplen una función crucial en la red trófica al ser fuente de alimento para aves y mamíferos. Su relevancia para las personas se debe a su dieta, que incluye insectos, anfibios, otros reptiles, huevos, crías de aves y pequeños mamíferos, lo que ayuda a mantener bajo control las poblaciones de especies perjudiciales para cultivos clave, como ratones, conejos y tuzas, evitando así que se conviertan en plagas, por lo tanto, las serpientes son controladoras naturales de plagas (Valencia-Aguilar et al., 2013; Flores-Villela y García-Vázquez, 2014).

Ciertas poblaciones de roedores pueden transmitir enfermedades graves a los humanos como la leptospirosis o la peste, sin depredadores naturales, podríamos enfrentar un aumento descontrolado de roedores, elevando significativamente el riesgo de brotes epidémicos en comunidades humanas, por lo que cuidar a las serpientes representa un mayor beneficio que temerles.

Venenos que curan

Los venenos están compuestos por una gran variedad de sustancias farmacológicamente activas, las cuales son empleadas por las serpientes para inmovilizar o capturar a sus presas (Hodgson & Wickramaratna, 2002). Además, las toxinas presentes en los venenos de reptiles tienen un enorme potencial para ser aplicadas en el desarrollo de tratamientos médicos. De hecho, algunos fármacos ya han sido creados a partir de estos compuestos o inspirados en su estructura.

Estas toxinas pueden actuar de manera específica sobre células cancerosas, trastornos de la coagulación o enfermedades como la diabetes, gracias a su capacidad de interactuar con receptores y ligandos con alta precisión. Por esta razón, los venenos representan una valiosa fuente para el descubrimiento de nuevos medicamentos (Mackessy, 2010). 

El captopril es un fármaco inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ECA), derivado del veneno de la víbora yararaca de Brasil (Bothrops jaracara). Desarrollado a partir de investigaciones del científico brasileño Sérgio Henrique Ferreira en 1965, fue el primer medicamento basado en veneno aprobado por la FDA (Agencia de administración de medicamentos y alimentos de E.U.A.; Food and Drug Administration).

Su mecanismo de acción consiste en relajar los vasos sanguíneos y reducir el volumen sanguíneo, disminuyendo así la presión arterial y la demanda de oxígeno del corazón. Inicialmente diseñado para tratar la hipertensión, el captopril también se utiliza en casos de insuficiencia cardíaca, enfermedades cardiovasculares y renales, mejorando la supervivencia post-infarto. Este fármaco ejemplifica el potencial terapéutico de los venenos en la medicina moderna.

En la actualidad, existen numerosos medicamentos en el mercado o en fase de investigación cuyo principio activo proviene del veneno de serpientes y otras especies. Transformar una toxina en un tratamiento farmacéutico implica un proceso riguroso que incluye la identificación, el aislamiento y la evaluación de la eficacia de los compuestos bioactivos, además de garantizar que no produzcan efectos adversos en los pacientes.

¿Qué hacer si ves una serpiente?

Ante un encuentro con una serpiente, conserva la tranquilidad y sigue estos consejos: 

  1. No te acerques
    • No te aproximes, no intentes capturarla o lastimarla. La mayoría de las serpientes huirán por iniciativa propia.
  2. Solicita ayuda especializada
    • Si el reptil está en una zona de riesgo (como una vivienda), comunícate con profesionales en manejo de fauna para su reubicación segura. 
  3. Respeta su espacio 
    • Mantén una separación de varios metros. Esto reduce su estrés y previene reacciones defensivas. 

Es muy importante recordar que no se debe intentar manipular serpientes sin la preparación adecuada. Una intervención incorrecta puede poner en riesgo tu vida y la del animal. El mejor manejo es el que no se hace.

No todo es lo que parece

Siguiendo la lógica de la image anterior, especies como la Boa imperator serían venenosas y Micrurus elegans sería inofensivas, sin embargo, las boas carecen de veneno y las serpientes del género Micrurus cuentan con un veneno neurotóxico, por lo que es importante informarnos con fuentes confiables y no dejarnos llevar por lo que vemos en redes sociales. Proteger a las serpientes ayuda a mantener el equilibrio natural y la diversidad biológica. Su presencia es clave para ecosistemas saludables, y coexistir con ellas refleja nuestro compromiso con el medio ambiente. 

Referencias

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